
Una vez concluida o a punto de concluir la campaña de fruta en España -también en la Región de Murcia- el sector comienza a hacer balance. Una de las primeras organizaciones en hacerlo ha sido la Unión de Pequeños Agricultora (UPA), que denuncia que una campaña que comenzó con buenas cifras ha vuelto a culminar con malos resultados para los agricultores por los comportamientos especulativos de intermediarios y cadenas de supermercados.
La oferta y la demanda habrían sido equilibradas y las altas temperaturas habrían animado el consumo de fruta. Sin embargo, denuncia UPA, ya en junio comenzó a producirse una temprana y continua caída de los precios, que se achacó al comportamiento especulativo de los supermercados e intermediarios que han presionaron con los precios a la baja. “La fruta ha tenido salida y se ha vendido, no ha sido un problema de falta de demanda”, explica el secretario de Agricultura la organización agraria, Ignacio Huertas. En este sentido, sí denuncia que en determinados lineales de supermercados se apreció falta de producto para poder encarecerlo.
“Hay una estrategia detrás para impedir a los agricultores obtener una adecuada rentabilidad”, denuncia Huertas. Fruta de hueso que ha sido vendida por el productor a 0,55 €/kg (con todos los gastos incluidos), se vende en el lineal a 3,60 €/kg, eso sí, en bandejas de medio kilo, por la mitad del precio, marcando un diferencial del 554%, “un margen que debería dar lugar a un reparto más equitativo y transparente del valor del producto”.
“Nuestro producto se vende y tiene valor, los consumidores pagan un precio que debería permitir un reparto justo de beneficio para todos los eslabones de la cadena, incluido por supuesto la producción. Exigimos, por tanto, un reparto más justo y equilibrado del valor de nuestros productos, es necesario revertir estas malas prácticas de comercialización que hunden el tejido productivo de nuestro medio rural y desincentivan la continuidad y relevo generacional en nuestros campos”, señalan desde UPA.
Con el melón y la sandía se habría producido una situación similar a la de la fruta de hueso, compartiendo todo el sector de fruta de verano problemas comunes como la falta de mano de obra, insuficiencia de materias activas para una gestión eficaz y sostenible de las plagas y enfermedades y la competencia desleal ejercida por las importaciones de terceros países.


