Lunes, 12 de Octubre de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNNo es la IA, somos nosotros
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José Luis Roqués Roure

No es la IA, somos nosotros

 

No soy un experto en IA, pero sí la uso para el trabajo administrativo que no aporta valor a mi trabajo. Ahora yo pongo mis propios límites: no la uso para temas en los que entiendo que deben priorizarse las personas. Por ejemplo, yo escribo, no la IA; me gusta quedar en persona para negociar, y la IA me da información, pero yo decido cómo usarla.

 

La descubrí hace solo unos meses, y es verdad que quita muchísimo trabajo administrativo que antes me ocupaba mucho tiempo y que ella es capaz de hacer en cuestión de un par de minutos.

 

Es una maravilla lo que hace y lo que nos permite a nosotros: centrarnos en las cosas que realmente nos aportan valor, por lo menos desde un punto de vista de autónomo.

 

Desde entonces me interesan mucho todas las teorías que hay sobre cómo la IA nos va a sustituir en todo. Hay de todo, hasta gente que dice que podrá hacer cualquier cosa mejor que el hombre, incluso escribir un libro.

 

No dudo que la IA acabe haciendo todo y el hombre nada, si el hombre se deshumaniza del todo. Pero cuando pienso en Los hermanos Karamázov, o La Odisea, El Quijote, Hamlet, incluso algún libro de Harlan Coben (cómo me gustan esas intrigas tan bien explicadas), me parece increíble que una IA pueda llegar a eso, al alma, al arte.

 

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Porque para mí hay cosas que necesitan alma, y ahí la IA, perdóname, no hace falta que sea un experto, pero creo que no tiene nada que hacer. ¿Cómo nos puede emocionar como una madre, como un hijo, explicar lo que es el amor, la amistad? No, creo que la IA no puede sustituir al ser humano.

 

Así que para mí la pregunta no es si la IA puede sustituir al ser humano, sino cómo podría hacerlo. Y ahí, sí, ahí sí hay partido. Claro que lo hay: miro alrededor y veo que el problema no es que la IA pueda sustituirnos, sino que cada vez somos menos humanos.

 

Yo he decidido usar la IA para aquellas cosas en las que yo no aporto valor. En vez de buscar yo la información sobre economía o empresas, ella la recopila, pero yo la leo y yo decido qué es interesante y qué no. Ella puede hacerme una presentación más rápido y mejor que yo, pero el contenido de la misma lo escribo yo. Para mí, el valor de las personas nunca podrá hacerlo la IA, y ahí es donde quiero la parte humana, aunque cada vez me encuentro con más gente que no valora esa parte humana.

 

Ahí está el truco: si cada vez hay menos relación humana, si ya no hace falta mirarse a los ojos y darse un apretón de manos para cerrar un acuerdo, si ya no somos capaces de pagar un poco más para que nos trate una persona, para tener un trato humano, si dejamos de valorar lo especial del trato entre personas por ajustar un poco más los precios. Si ya no nos dice nada una buena conversación, si ya no dedicamos tiempo a leer, a pasear, a pensar, a escuchar. Si ya no nos sentamos a escuchar las historias de nuestros abuelos, si ya no respetamos la experiencia, si nuestro tiempo es tan limitado que no podemos escuchar y contar historias, si pensamos que emocionarnos con una buena canción es absurdo.

 

Si todo eso desaparece, no es que la IA nos sustituya, es que al despojarnos de humanidad, al abandonar lo que nos hace humanos, ahí, en ser unas máquinas, ahí sí que nos gana la IA. No es que la IA nos sustituya, es que al dejar de ser personas cualquier IA nos puede sustituir, y además no se nota.

 

Linkedin: José Luis Roqués

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