Miércoles, 14 de Octubre de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓN¿Democracia o autocracia?
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Andrés Nieto Morote

¿Democracia o autocracia?

 

 

"La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han ensayado". Esta célebre reflexión de Winston Churchill en una intervención parlamentaria del 11 de noviembre de 1947 encierra una profunda verdad política. La democracia es imperfecta, pero su grandeza reside en limitar el poder. No consiste únicamente en celebrar elecciones cada cuatro años, sino que exige respetar las instituciones, aceptar los controles y rendir cuentas.


[Img #14484]El mayor peligro aparece cuando el gobernante confunde su voluntad con la voluntad popular. Cuando considera que ganar unas elecciones le otorga una autoridad casi ilimitada. Y cuando interpreta cualquier discrepancia como un ataque a su legitimidad.


La España de Pedro Sánchez ofrece motivos para reflexionar sobre estos riesgos. Especialmente cuando el presidente sostiene que el Parlamento da la espalda a la ciudadanía. El Congreso no es un obstáculo ajeno a la democracia. Es precisamente la institución que representa la voluntad de los españoles. Así es siempre en un sistema representativo como es la democracia liberal. Deslegitimar sus decisiones porque contradicen al Gobierno plantea un problema institucional grave.


También lo plantea gobernar durante años con presupuestos prorrogados. La legislatura iniciada en 2023 terminó sin aprobar unas nuevas cuentas públicas. Y los presupuestos constituyen uno de los principales instrumentos de control parlamentario. Su ausencia prolongada debilita un debate esencial sobre las prioridades del Estado. Un Gobierno puede ser legal sin disponer de una mayoría estable para todas sus iniciativas. Pero la legalidad no debería confundirse con la legitimidad. Cualquier gobierno de un país de nuestro entorno hubiera convocado elecciones mucho antes. Parece que el objetivo de Pedro Sánchez era otro: perpetuarse en el poder a toda costa por sus propios intereses personales.

 

[Img #14485]Otro peligro aparece cuando el poder ejecutivo cuestiona la actuación de los jueces. Sánchez ha defendido públicamente a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez. Y ha atribuido motivaciones políticas a los procedimientos judiciales que les afectan. Tiene derecho a defender su inocencia y a discrepar de las resoluciones judiciales. Pero la verdad procesal no la determina el presidente, sino los tribunales. Lo preocupante es convertir cada investigación incómoda en una confrontación institucional. Porque ningún gobernante puede erigirse en árbitro exclusivo de lo verdadero.


También merece vigilancia el uso de las instituciones y los recursos públicos. Las instituciones pertenecen al conjunto de los ciudadanos, no al partido gobernante. Su independencia debe protegerse frente a cualquier intento de instrumentalización. La democracia se deteriora cuando desaparece la autocrítica y se desprecia al discrepante. Cuando la lealtad personal parece más importante que la responsabilidad institucional. Cuando el poder deja de aceptar con naturalidad los límites que lo legitiman. Churchill comprendió que la democracia no necesita dirigentes infalibles. Necesita gobernantes sometidos a la ley, al Parlamento y al escrutinio público. Porque la democracia no peligra por la existencia de oposición, sino por la erosión de sus contrapesos.


El próximo 29 de noviembre tenemos la oportunidad de rescatar nuestra democracia. Esperemos que así sea.

 

Linkedin: Andrés Nieto Morote

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