Pedro Herrera, presidente de Alcachofa de España
El sector de la alcachofa en España afronta en las próximas semanas una nueva campaña marcada por la necesidad de consolidar la producción, mejorar las condiciones de rentabilidad de las explotaciones y garantizar la continuidad del cultivo. Esta es una de las principales conclusiones que Alcachofa de España extrae de su participación en Fruit Attraction 2026, donde ha recogido las impresiones de agricultores, cooperativas y empresas de las distintas zonas productoras del país.
Tras escuchar las preocupaciones de los profesionales del sector, el presidente de Alcachofa de España, Pedro Herrera, señala que “la estabilidad” es una condición fundamental para que los productores puedan planificar sus campañas y afrontar las inversiones necesarias para mantener su actividad. Entre los factores que más condicionan al sector se encuentran “el encarecimiento de los insumos, la creciente carga normativa, la reducción de las herramientas fitosanitarias disponibles y las dificultades para asegurar el relevo generacional”.
“Tenemos importantes retos por delante. Nuestros agricultores necesitan condiciones que les permitan seguir produciendo con garantías, afrontar los costes de sus explotaciones y contar con herramientas suficientes para proteger sus cultivos. También debemos trabajar para que las nuevas generaciones vean en la agricultura una oportunidad de futuro”, explica Herrera.
Cerca de 200.000 toneladas de alcachofa en España
La importancia de estos desafíos se entiende mejor al observar la dimensión del cultivo en nuestro país. España recolectó cerca de 200.000 toneladas de alcachofa el pasado año, una producción que refleja el peso de este producto dentro de la horticultura nacional y el trabajo de miles de profesionales vinculados a su cultivo, comercialización y transformación.
La producción española se distribuye entre diferentes zonas agrícolas, con una presencia especialmente destacada de la Región de Murcia -que produce prácticamente la mitad de la alcachofa española-, la Comunidad Valenciana, Navarra, La Rioja y otras áreas productoras, como el Llano de Zafarraya, en Granada, donde se recoge en verano, la única zona del país. Esta diversidad territorial contribuye a mantener una oferta de alcachofa española todos los meses del año y sostiene una cadena de valor que abarca tanto el mercado en fresco como la industria de la conserva y los productos congelados.
En este contexto, avanzar hacia una mayor estabilidad productiva resulta esencial para preservar la competitividad del sector. La evolución de los costes, la disponibilidad de recursos y herramientas para el agricultor y la capacidad de mantener explotaciones rentables serán factores determinantes para afrontar las próximas campañas con mayores garantías.


