
El 32,5% de la población de la Región de Murcia se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, el equivalente a 523.000 personas. Es de los porcentajes más altos de España solo por detrás de Andalucía (34,7%) y Castilla-La Mancha (34%). En la Región, el porcentaje es una décima superior al registrado hace un año, y supera en casi tres puntos el mínimo (29,7%) registrado en 2020. Los resultados no dejan de empeorar en los tres últimos años.
Así se desprende del XVI Informe ‘El Estado de la Pobreza 2026’, que analiza el indicador AROPE (siglas en inglés de At Risk of Poverty or Exclusion), como herramienta de referencia en la Unión Europea y en España para medir la pobreza y la exclusión social de manera global.
Este indicador, concluye de forma taxativa que el lugar de residencia continúa siendo un factor determinante en el riesgo de pobreza y exclusión social. La desigualdad entre comunidades autónomas, si bien ha experimentado un ligero pero continuo proceso de reducción desde que en 2016 alcanzara su máximo histórico (32,5 puntos), mantiene una brecha territorial de hasta 20 puntos porcentuales de diferencia entre territorios, con tasas de pobreza y exclusión que, de forma estructural, presentan peores resultados en el sur que en el norte del país. A estas diferencias se suman las dificultades de acceso y mantenimiento de la vivienda, que también afectan a comunidades con tasas de pobreza inferiores a la media estatal, que es del 25,7%, unos 12,6 millones de personas.
Frente a las comunidades con más riesgo de pobreza se encuentran País Vasco (14,7%), Baleares (15,2%) y Navarra (16,5%), con los índices más bajos.
El problema de la vivienda
En el conjunto de España, el 43,6% de las personas que viven de alquiler a precio de mercado están en riesgo de pobreza o exclusión social. El acceso a una vivienda digna y asequible continúa siendo un factor que agrava las desigualdades sociales y territoriales incluso en comunidades autónomas con tasas de pobreza inferiores a la media estatal. Es el caso de la Comunidad de Madrid, que registra el mayor porcentaje de población en situación de sobreesfuerzo residencial, es decir, que destina más del 40% de sus ingresos a los gastos de vivienda (un 9,9%, frente al 7,2% de media estatal). Las dificultades para acceder y mantener una vivienda afectan especialmente a los hogares con menos ingresos. En 2025, más de la mitad de las personas en pobreza que vivían de alquiler a precio de mercado (56%) tenían un gasto elevado.
Además del 32,5% de la población en riesgo de pobreza y exclusión, otros datos concretos de la Región muestran:
.- El 9,6% tiene carencia material y social severa.
.- Un 10% presenta una baja intensidad en el empleo.
.- El 12,1% llega con mucha dificultad a fin de mes.
.- El 42,5% no puede salir ni una semana de vacaciones al año.
.- El 4% no puede permitirse una comida de carne o pescado cada dos días.
.- El 19% sufre pobreza energética.
.- El 47,9% no puede afrontar gastos imprevistos.
.- El 10,2% no puede permitirse un ordenador personal.
.- El 15,3% se retrasa en los pagos.


