Luciano G. Alfaya, Francisco José Prieto Fernández y Pilar Farjas Abadía firman el convenio
El arzobispado de Santiago de Compostela, Cáritas y el Colegio de Arquitectos de Galicia han firmado un convenio marco de colaboración para desarrollar un programa conjunto destinado a identificar, estudiar, rehabilitar y poner en uso inmuebles de titularidad eclesiástica susceptibles de convertirse en recursos residenciales para personas y familias en situación de vulnerabilidad.
El acuerdo, suscrito por el arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto Fernández; la directora de Cáritas de Santiago, Pilar Farjas Abadía; y el decano del Colegio, Luciano G. Alfaya, establece un marco estable de cooperación para movilizar patrimonio residencial de la Iglesia y ponerlo al servicio de proyectos de vivienda de emergencia, alojamiento temporal e inclusión social.
La iniciativa aspira a ofrecer respuestas concretas a uno de los principales desafíos sociales de Galicia, el acceso a una vivienda digna. Para ello, las tres entidades combinarán la función social del patrimonio eclesiástico, la experiencia de acompañamiento de Cáritas y el conocimiento técnico de los profesionales de la arquitectura.
El convenio permitirá analizar el potencial de las aproximadamente 800 casas rectorales existentes en el territorio de la Archidiócesis de Santiago, una parte significativa de las cerca de 4.000 casas rectorales que existen en Galicia, con el objetivo de identificar aquellos inmuebles que, por sus características y ubicación, puedan ser rehabilitados y destinados a programas residenciales de carácter social.
El arzobispo Francisco José Prieto destacó que la iniciativa constituye una forma de poner el patrimonio de la Iglesia al servicio de las personas que atraviesan situaciones de dificultad. "La Iglesia quiere poner sus recursos al servicio de las personas y familias que más lo necesitan. Este convenio nos permite dar una nueva vida a inmuebles que forman parte de nuestro patrimonio para convertirlos en espacios de acogida, esperanza y acompañamiento. Se trata de una forma concreta de responder a necesidades reales y de contribuir a que más personas puedan recuperar estabilidad y dignidad a través de un hogar".
Por su parte, Pilar Farjas subrayó la importancia que tiene la vivienda para cualquier proceso de inclusión social. "El acceso a una vivienda digna es un clave para cualquier proceso de inclusión social. Gracias a esta alianza se sientan las bases para ampliar recursos y ofrecer nuevas oportunidades a personas y familias con dificultades para acceder a una vivienda. Contar con más espacios de alojamiento significa reforzar nuestra capacidad de acompañamiento y respuesta ante situaciones de vulnerabilidad".
Del mismo modo, Luciano G. Alfaya puso en valor la dimensión social de la arquitectura como herramienta de transformación. “Hay dos cosas fundamentales, contribuir en todos los niveles que podamos a un problema de la vivienda en general, y este es un mecanismo más en el que el Colegio participa desde una visión técnica, de una visión del conocimiento y de la experiencia. Y, en este caso, a mayores, la puesta en valor del patrimonio, la recuperación del territorio rural, creando unos nodos de activación de servicios y de recuperación de entornos degradados; esto va mucho más allá que la recuperación de la vivienda, sino que genera también la permanencia de asentamientos de la población en otras zonas rurales, que hoy es imprescindible para dar soluciones habitacionales”, tal como destacó Alfaya.



