Miércoles, 21 de Octubre de 2026
Diario de Economía de la Región de Murcia
OPINIÓNSindicatos de la inquina contra el pueblo
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José Mª Riquelme Artajona

Sindicatos de la inquina contra el pueblo

 

Durante la legislatura anterior y lo que llevamos de la actual, un total de 250.279 familias en España (según datos estadísticos del Consejo General del Poder Judicial) han sido desahuciadas de la vivienda en la que residían. De este cuarto de millón de desahucios, todos son legales y seguro que unos cuantos miles injustos. Sobre este asunto, gran parte de la izquierda social y política española ha evitado exigir a quienes gobiernan soluciones estructurales a este problema, aplaudiendo sin embargo cada ocurrencia de carácter ideológico destinada a enfrentar a unos ciudadanos contra otros. Inquilinos frente a propietarios; vulnerables frente a poderosos; decentes ciudadanos de izquierdas frente a fascistas sin humanidad…

 

El resultado de estos discursos y políticas tras ocho años es bien conocido. Recuerda, salvando las distancias, a esa infame Ley Integral sobre Violencia de Género que, aparte de enfrentar a mujeres y hombres convirtiéndonos a todos en rehenes de la palabra de aquellas, no ha conseguido reducir las cifras de muertes ni ataques violentos a mujeres por parte de sus parejas o exparejas, más bien al contrario.

 

Pero esta izquierda nuestra, que siempre asombra y se supera, no quedó satisfecha cuando sus líderes adoptaron la decisión de que la política social en materia de vivienda debía sustentarse en el bolsillo particular de otros ciudadanos y no en el Estado y sus políticas sociales. Necesitaban de un icono al que venerar y convertir en símbolo. Mira que hay en España personas desahuciadas honradas, trabajadoras y vulnerables que puedan servir de ejemplo frente a la codicia de determinadas empresas y particulares. Pues estos magos de la ilusión, tras un serial convenientemente televisado, han conseguido convertir a la señora Mari Carmen, funcionaria del Estado y privilegiada residente de renta antigua en una zona exclusiva de Madrid gracias a una ley franquista que permitió a su madre subrogar el contrato, y que tuvo veinte años para encontrar otra vivienda, en víctima, ¡agárrame los pavos, Mari Carmen!, de la especulación, de una pequeña empresa y del propio Franco. Y si no me creen, lean la exposición de motivos de esos ridículos decretos rechazados por los representantes del pueblo español que ahora nos quieren endiñar por la puerta trasera. Tragedia y comedia unidas siempre dieron buenos réditos.

 

[Img #14538]

 

Y en esta corte de los milagritos no podían faltar los sindicatos. Los de siempre y el pseudo sindicato llamado de inquilinas. UGT y CCOO, la bien alimentada, financiada con dinero público y engrasada voz de sus amos, y ese grupo de jóvenes entusiastas de la hoz y el martillo que le confiscarían a usted su casa para dársela a cualquiera (de ellos), saldrán a la calle el próximo 11 de noviembre con un único propósito: utilizar la violencia, la coacción y la intimidación de los piquetes para impedirle circular y moverse con libertad, acudir a su trabajo con normalidad o desayunar en su bar de siempre. Saben que gran parte de la opinión publicada les ríe la poca gracia que tienen, y también que la opinión pública que somos todos les ignoramos en gran mayoría, y que el 'éxito' de su iniciativa sólo se consigue por imposición. Y mientras tanto, ¿cómo abordamos el problema de la vivienda? La solución que ofrecen estos sindicatos es subir los salarios para comprar las casas que no existen. Y creo que los tiros deberían ir por otro lado.

 

En las últimas semanas habrán escuchado a muchas organizaciones, entidades y personas lamentar las dificultades de acceso a la vivienda, sea en propiedad o en alquiler. Todos sabemos el diagnóstico, pero pocos atinan con el tratamiento. Y todos coincidimos en que faltan casas en las zonas donde mayoritariamente hay trabajo y quiere vivir la gente. Por eso resulta extraño que ninguna administración competente, al menos de forma pública, haya propiciado un debate preguntando a promotores y constructores qué necesitan para poner en el mercado esos cientos de miles de viviendas a precios asequibles.

 

[Img #14539]Y creo que no lo hacen porque se les verían las costuras. A todos. Falta potencia eléctrica e infraestructuras para satisfacer la demanda en nuevas promociones y desarrollos urbanísticos. Los exasperantes plazos para modificaciones de carácter administrativo en planes parciales o para la simple concesión de licencias de edificación hacen que la planificación económica de una promoción de viviendas quede invalidada por el aumento constante de salarios y el precio de los materiales debido a la subida de costes energéticos. Los impuestos que todas las administraciones aplican en las distintas fases de la construcción se llevan de media un 30% del precio de esa vivienda…

 

Ni las viviendas turísticas, ni los fondos de inversión sin alma ni raigambre en el territorio donde operan, ni propietarios avaros que siempre suben el alquiler mucho más de lo que se incrementa el coste de mantenimiento de esos inmuebles van a desaparecer mañana. Aunque lo hicieran, el problema permanecería, así que no se engañen. Esto se soluciona con modificaciones legales de carácter estructural que propicien mayor oferta privada, y por supuesto, aumentando el parque de vivienda pública, eso sí, bien gestionada y desahuciando sin miramientos a cualquier jeta que pretenda vivir gratis del presupuesto público, que no faltarán familias necesitadas de alquiler asequible y también honradas dispuestas a asumir sus obligaciones.

 

Linkedin: José María Riquelme

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