Viernes, 30 de Octubre de 2026
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Cartagena no puede seguir pagando la factura del abandono ferroviario y logístico

Dieciséis años después del estudio que situó en Los Camachos la futura ZAL, el Campo de Cartagena sigue esperando conexiones ferroviarias esenciales para su industria y su puerto

ANTONIO BETANCOR | COORDINA: JOSÉ LUIS REVERTE |ILUSTRACIÓN: PUEBLA Viernes, 30 de Octubre de 2026

 

Hay situaciones que después de tantos años dejan de ser comprensibles para convertirse en una auténtica vergüenza. Lo que está ocurriendo con las infraestructuras ferroviarias y logísticas de Cartagena y su comarca es una de ellas.

 

Llevo 19 años al frente del Polígono Industrial de Los Camachos y conozco de primera mano las necesidades de nuestras empresas, las dificultades para crecer y las oportunidades que estamos dejando escapar. Ha llegado el momento de hablar con claridad: Cartagena y el Campo de Cartagena están pagando un precio demasiado alto por infraestructuras que deberían haberse ejecutado hace años.

 

No hablamos de privilegios ni de una reivindicación localista. Hablamos de eficiencia, productividad industrial, empleo y capacidad para generar riqueza en toda la Región de Murcia.

 

La ZAL de Los Camachos: dieciséis años de espera

 

En 2010, la Cámara de Comercio de Cartagena encargó a la Universidad Politécnica de Madrid un estudio sobre la ubicación de una Zona de Actividades Logísticas vinculada al puerto. Según la documentación de aquel proyecto, el estudio, que costó 15.000 euros, consideró imprescindible la ZAL y señaló Los Camachos como emplazamiento adecuado, con conexiones ferroviarias al puerto y al Valle de Escombreras.

 

[Img #14679]Han transcurrido dieciséis años de anuncios, reuniones, compromisos y expectativas. Y seguimos sin una plataforma plenamente operativa y conectada por ferrocarril. ¿Cuántos estudios más hacen falta? ¿Cuántas oportunidades empresariales debemos perder antes de que los compromisos se conviertan en hechos?

 

Una ZAL no puede ser simplemente más suelo industrial. Su valor reside en conectar eficazmente carretera, ferrocarril, puerto e industria. Sin esa intermodalidad, estaríamos renunciando a una parte esencial del proyecto.

 

La competitividad regional también está en juego

 

La falta de infraestructuras no perjudica solo a Cartagena. Afecta a toda la Región de Murcia: al sector agroalimentario, a las empresas exportadoras, a la industria auxiliar, a los servicios y a la actividad portuaria. Cada coste logístico adicional reduce márgenes; cada conexión insuficiente limita mercados; cada inversión que se retrasa puede acabar en otro territorio.

 

La productividad de una empresa no depende solo de lo que sucede dentro de sus instalaciones. También depende de los accesos, de los ferrocarriles y de los servicios logísticos disponibles. No se puede exigir a las empresas una competitividad creciente mientras siguen pendientes las herramientas públicas necesarias para alcanzarla.

 

Zaragoza, Valencia y Algeciras ofrecen ejemplos diferentes de apuesta por la logística y las conexiones de transporte. Cartagena cuenta también con activos extraordinarios: su puerto, el Valle de Escombreras, Navantia, la industria auxiliar y una posición estratégica en el Mediterráneo. Lo que necesitamos es convertir ese potencial en capacidad real de competir.

 

La responsabilidad estatal ante el retraso ferroviario

 

El Gobierno de España, a través del Ministerio y los organismos responsables de la red ferroviaria, tiene una responsabilidad directa en la planificación, financiación y ejecución de las conexiones que necesita Cartagena. No basta con anunciar grandes inversiones: debe explicar qué proyectos ferroviarios afectan al puerto, a Los Camachos y al Campo de Cartagena, qué presupuesto tienen y cuándo estarán operativos. Es ahí donde debe centrarse la exigencia de responsabilidades por la falta de avances.

 

La Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento tienen, naturalmente, funciones propias en el desarrollo del suelo logístico, los accesos y la coordinación institucional, y deben cumplirlas. Pero esas competencias no sustituyen la obligación del Estado de impulsar las infraestructuras ferroviarias que hacen viable la intermodalidad. No sería justo trasladar a las administraciones más próximas la responsabilidad de actuaciones que dependen fundamentalmente del ámbito estatal.

 

Lo que pedimos al Ejecutivo central es un calendario público, financiación comprometida y resultados comprobables. Los empresarios de la Región de Murcia necesitan certezas, no otra sucesión de anuncios. Una infraestructura no existe porque se presente en una rueda de prensa, sino cuando puede utilizarse.

 

Ferrocarril, puerto y futuro del Campo de Cartagena

 

La conexión ferroviaria de mercancías es fundamental para que la ZAL se convierta en una verdadera plataforma intermodal y para ofrecer alternativas eficientes al transporte por carretera. También puede contribuir a reducir tráfico pesado y emisiones.

 

Pero la reivindicación no termina en las mercancías. Necesitamos mejores cercanías, conexiones competitivas con el resto del país y soluciones ferroviarias para estudiantes, trabajadores, turistas y profesionales. La Universidad Politécnica de Cartagena y el conjunto de la comarca se beneficiarían de una movilidad más ágil y fiable.

 

Hablamos de un territorio que reúne agricultura tecnificada, exportación, industria, construcción naval, turismo y servicios. Las empresas que valoran instalarse aquí necesitan energía, suelo, accesos, logística y seguridad sobre los plazos. La incertidumbre también tiene un coste.

 

Cartagena necesita hechos

 

Después de casi dos décadas representando a los empresarios de Los Camachos, no puedo resignarme a que sigamos hablando de los mismos problemas. Cartagena y su comarca han demostrado sobradamente su capacidad para generar riqueza. El Gobierno de España debe corresponder a ese esfuerzo con conexiones ferroviarias efectivas, inversiones y plazos, para que toda la Región de Murcia pueda competir en mejores condiciones.

 

No queremos ser un territorio de segunda en infraestructuras. No queremos seguir viendo cómo otros lugares aprovechan oportunidades que también podríamos desarrollar aquí. Y no queremos que la ZAL de Los Camachos se convierta en el símbolo permanente de todo lo que pudo hacerse y nunca se hizo.

 

Cartagena no pide que le regalen nada: exige que no se siga frenando su futuro.

 

No quiero terminar sin un recuerdo muy especial para las víctimas del accidente ferroviario ocurrido este miércoles en Toledo y sus familias. Mi más sentido pésame y todo mi apoyo a los afectados. Pido que se esclarezca lo sucedido y se exijan las responsabilidades que correspondan. La seguridad de las personas debe estar siempre por encima de cualquier otra consideración.

 

* El autor: Antonio Betancor es presidente de la Asociación de Empresarios del Polígono Industrial de Los Camachos y miembro de la sociedad editoral de El Nuevo Digital Murcia

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