
Óscar Puente anunciaba a última hora de este martes que dimitía como ministro de Transportes y renunciaba a ser candidato en las próximas elecciones generales, tras la presión política y social provocada por dos graves accidentes ferroviarios ocurridos en menos de un año. El detonante final ha sido el reciente accidente de tren en Urda (Toledo), que se saldó con 69 víctimas mortales.
El 29-N, Puente era el cabeza de lista del PSOE al Congreso por Valladolid.
La dimisión, reclamada también por parte de los partidos que han apoyado al Gobierno en esta legislatura, se produce seis días del accidente. En este tiempo, Puente reconocía que había puesto su cargo a disposición del presidente del Gobierno, y que éste le había mostrado su apoyo para que continuara al frente del Ministerio.
Tras anunciar su marcha al término de una sesión de la Diputación Permanente del Congreso, Sánchez publicaba en la red social X que "políticos como él dignifican a nuestro país" y que "ha dado un paso al lado por dignidad".
Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, calificaba la dimisión de "imprescindible pero insuficiente", exigiendo al propio Sánchez que asuma responsabilidades y dimita también.
Y grupos como Sumar y ERC afeaban la gestión previa del ministerio, vinculando los problemas de seguridad ferroviaria a los procesos de liberalización del sector y fallos de mantenimiento.



