Naranjas argentinas. Imagen: periódico Clarín
El paso dado el pasado viernes por el Consejo de la UE de respaldar la firma del Acuerdo de Asociación con Mercosur, cuyo primer acto formal se producirá el próximo sábado en Paraguay, está produciendo dos fenómenos diametralmente distintos. De un lado, en Europa y en España agricultores y ganaderos vuelven a las calles ante el que consideran un pésimo acuerdo para sus intereses; de otro, los productores de los países que integran Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) no dejan de mostrar su satisfacción por la oportunidad que se les brinda al abrir aún más sus mercados a una población de unos 450 millones de ciudadanos comunitarios.
En los últimos días, por ejemplo, el sector citrícola argentino viene aplaudiendo la posibilidad de duplicar un año más las exportaciones de sus naranjas y limones a Europa, dos productos en los que España venía siendo líder.
Y ello a pesar de que en determinados periodos de los últimos años, la entrada de cítricos del país sudamericano ha estado vetada por la aparición de plagas como la 'mancha negra' (Phyllosticta Citricarpa).
“Si se concreta la alianza, aunque todavía faltan algunos pasos, nos vendría muy bien”, afirma en la prensa local Roberto Sánchez Loria, presidente de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino, en la provincia de Tucumán, una de las principales zonas productoras de cítricos en general y líder en limón, además de caña de azúcar.
107.000 toneladas de cítricos argentinos en la UE en 2025
El año 2025 cerró con la exportación de 107.000 toneladas de cítricos argentinos a la Unión Europea, el doble de los envíos realizados el año anterior de 2024. Sus principales destinos, señala el empresario argentino, fueron Holanda, España, Grecia, Italia y Portugal.
La fuente de ese optimismo es la progresiva desaparición de los aranceles que actualmente pagan los exportadores de Mercosur por colocar sus productos en la UE. A su juicio, esos aranceles les impiden aumentar las exportaciones y, aun así, los cítricos latinoamericanos en fresco pueden encontrarse en los mercados de la UE a unos precios más económicos que los europeos. También les beneficiaría en la exportación de zumos y jugos.
Como referencia, el arancel fijado para las naranjas es de hasta un 12%, que se eliminaría hasta el cero de forma progresiva en un plazo de diez años. En las mandarinas y las clementinas, el arancel es de un 16%, que también se eliminaría en el mismo periodo. En el caso de los pomelos, el 2,40% de aranceles se eliminaría de forma inmediata y para los limones de cuya producción la Región de Murcia es una potencia, el arancel del 6,40% su eliminación está fijada en siete años.
Otros aranceles que desparecerían en este periodo de siete años es el del 12,20% que abonan por el jugo de naranja y de limón con mínima aportación de azúcares o en diez si contiene más de 20 brix. De manera inmediata se eliminan los aranceles de hasta el 7% los aceites esenciales de naranja y limón; y en diez años los aranceles de hasta un 15,20% por el jugo de naranja congelado.
Por estas medidas incluidas en el borrador del acuerdo UE-Mercosur, la patronal española de productores y exportadores, Fepex, ya advertía de cómo se acentuará el desequilibrio en favor de los productores latinoamericanos de frutas y hortalizas; y la patronal profesional Asaja Murcia afirmaba también que este Acuerdo “es la muerte para el campo europeo”.


